El otro día vi un documental muy interesante sobre la obsolescencia programada o planificada Comprar, tirar, comprar. En él se explica como la política de las grandes compañías es que los objetos que compras hoy los vuelvas a comprar mañana. Para lograr ese sin sentido diseñan sus productos de forma que sean inservibles pasado un tiempo, porque su objetivo no es que tengas el mejor objeto posible sino que hoy le compres uno y mañana otro.
Para que te pases la vida comprando las mismas cosas, las compañías utilizan varias técnicas, la más común y la que todo el mundo más o menos se da cuenta es la de hacer productos que se estropeen al cabo de poco tiempo, y si es posible justo después de que se acabe la garantía. Pero no es la única manera de tenernos comprando el mismo producto constantemente, por ejemplo, en la industria de la moda son muy conscientes de que tienen que venderte cada año una chaqueta nueva y para eso no necesitan utilizar tejidos débiles, que también, sino que con el concepto de moda te tienen cada año adquiriendo las últimas tendencias. En otras industrias, como la de bienes electrónicos, utilizan lo que se conoce como obsolescencia de especulación.
Toda esta carrera de las compañías por nuestro dinero sólo lleva a un resultado, el agotamiento de los recursos. Es imposible fabricar infinitamente objetos a partir de materiales finitos, pero para los dueños de estas compañías éso no entra en sus ecuaciones, además son tan generosos que incluso te prestan el dinero para que les compres, eso sí, a un bonito interés. De modo que te pasas la vida trabajando para comprarle cosas prescindibles que se estropean en seguida a aquellos a los que le debes el dinero, el sueño de todo niño pequeño vamos. Es muy triste ver como poco a poco nos vamos envolviendo en una vorágine de consumismo absurdo sin darnos cuenta.
Existen movimientos sociales que están luchando contra esta concepción de la vida, esa de consumir hasta morir, contra la idea del crecimiento infinito (léase aquí como crecimiento infinito de las cuentas corrientes de las multinacionales). Pero creo que algunas de estas tendencias se equivocan al describirse y difundir su mensaje, porque palabras como decrecimiento, reducir, minimalismo, conllevan en el subconsciente de la gente significados negativos. Y en realidad no es nada de eso, el no consumir como idiotas no es nada negativo, no es una cuestión de cantidad, que es lo que parece de lo que habla reducir, es una cuestión de cualidad. Una vida mejor, menos absurda, con significado, de crecimiento personal, una vida que la mayoría de la gente quiera vivir y se encuentre a gusto y feliz.
Para que te pases la vida comprando las mismas cosas, las compañías utilizan varias técnicas, la más común y la que todo el mundo más o menos se da cuenta es la de hacer productos que se estropeen al cabo de poco tiempo, y si es posible justo después de que se acabe la garantía. Pero no es la única manera de tenernos comprando el mismo producto constantemente, por ejemplo, en la industria de la moda son muy conscientes de que tienen que venderte cada año una chaqueta nueva y para eso no necesitan utilizar tejidos débiles, que también, sino que con el concepto de moda te tienen cada año adquiriendo las últimas tendencias. En otras industrias, como la de bienes electrónicos, utilizan lo que se conoce como obsolescencia de especulación.
Toda esta carrera de las compañías por nuestro dinero sólo lleva a un resultado, el agotamiento de los recursos. Es imposible fabricar infinitamente objetos a partir de materiales finitos, pero para los dueños de estas compañías éso no entra en sus ecuaciones, además son tan generosos que incluso te prestan el dinero para que les compres, eso sí, a un bonito interés. De modo que te pasas la vida trabajando para comprarle cosas prescindibles que se estropean en seguida a aquellos a los que le debes el dinero, el sueño de todo niño pequeño vamos. Es muy triste ver como poco a poco nos vamos envolviendo en una vorágine de consumismo absurdo sin darnos cuenta.
Existen movimientos sociales que están luchando contra esta concepción de la vida, esa de consumir hasta morir, contra la idea del crecimiento infinito (léase aquí como crecimiento infinito de las cuentas corrientes de las multinacionales). Pero creo que algunas de estas tendencias se equivocan al describirse y difundir su mensaje, porque palabras como decrecimiento, reducir, minimalismo, conllevan en el subconsciente de la gente significados negativos. Y en realidad no es nada de eso, el no consumir como idiotas no es nada negativo, no es una cuestión de cantidad, que es lo que parece de lo que habla reducir, es una cuestión de cualidad. Una vida mejor, menos absurda, con significado, de crecimiento personal, una vida que la mayoría de la gente quiera vivir y se encuentre a gusto y feliz.

No hay comentarios:
Publicar un comentario